Greyzer

  • 04:32:00 pm on May 19, 2008 | 0

    Estampó su huella dactilar en unos papeles pensando que con ellos heredaría la vivienda donde vivían sus padres, pero el trámite culminó con la pérdida de un piso que estaba a punto de terminar de pagar.
    María Collado, una vecina analfabeta de 69 años del barrio de Sant Roc, en Badalona, acusa a Adigsa, la empresa pública que gestiona las viviendas de protección oficial, de engañarla en los trámites para heredar el piso. La afectada ha vivido durante 33 años con su familia en una vivienda de propiedad diferida (que la administración cede al beneficiario cuando pague la última cuota). Antes de morir, su padrastro otorgó el inmueble a Collado, porque era la única de la familia sin piso.
    Hace 10 años, la mujer acudió a las oficinas de Adigsa a explicar su caso para que la asesoraran en la cesión. “Me dijeron que me arreglarían todo, pero al final me quitaron el piso y me pusieron como inquilina. Puse mi huella, porque no sé ni firmar. Siempre pensé que era propietaria porque me fie de la trabajadora de Adigsa”, cuenta.

    AGRIA SORPRESA
    Para asombro de la vecina, Adigsa había abierto un expediente por “cesión no consentida”. La empresa pública creía que su padrastro no le había otorgado los derechos de la vivienda y por tanto dejó que Collado siguiera disfrutando del piso, pero en calidad de inquilina. “Cuando fui a la asociación de vecinos con los papeles, hace dos años, me dijeron que yo no era propietaria sino inquilina. Cogí una depresión muy grande. Es muy triste ser tan vieja y tan ignorante”, relata.
    Collado, que ha presentado una querella por estafa contra la empresa, ha entregado en los juzgados el documento que acredita la cesión autorizada por su padrastro. La Audiencia de Barcelona aceptó a trámite el recurso y abrirá investigaciones a la empresa pública por presunta estafa. “Adigsa sí tenía conocimiento del traspaso del piso porque el documento tiene los sellos de la empresa”, explica Ignacio Colls, abogado de Collado.

    MÁS CASOS
    Adigsa explica ahora que ofrecerá una nueva vivienda a la vecina, porque su bloque está afectado por aluminosis y será derribado. Pero la anciana tendrá que pagar la vivienda nueva por completo. “Llevamos toda la vida pagando este piso. No es justo que ahora tenga que empezar a pagar otro”, explica María.
    En Sant Roc, al menos otras dos vecinas han denunciado casos similares. Una de ellas, una anciana de 84 años con una hija parapléjica, estuvo a punto de perder la vivienda porque la empresa –según afirma su abogado– quiso cambiar su condición de propietaria por usufructuaria. Un acuerdo extrajudicial hace dos años permitió a la mujer mantener la titularidad de su vivienda.
    El presidente de la asociación de vecinos de Sant Roc, Diego Justicia, anunció que intercederá por Collado para que Adigsa rectifique y reconozca la propiedad de la vecina.

    ÁLVARO MONGE
     

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